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sábado, febrero 27, 2010

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"La joven de la perla" es una preciosa película en la que cada fotograma está minuciosamente 
pensado como si de un propio lienzo de Vermeer se tratara.

Su ritmo, su luz y su ambiente hacen de ella un oasis de quietud contemplativa 
que envuelve al espectador desde su inicio hasta su final.

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viernes, febrero 26, 2010


Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza.

Porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro.

Porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.


jueves, febrero 25, 2010


Gérôme. Pigmalión y Galatea

"Las metamorfosis" Libro X. Ovidio

Pigmalión vivía solo y sin esposa, y llevaba ya mucho tiempo desprovisto de consorte. Por entonces esculpió con admirable arte una estatua de níveo marfil, y le dio una belleza como ninguna mujer real puede tener, y se enamoró de su obra. El rostro es el de una joven auténtica, de quien se hubiera creído que vivía y que deseaba moverse, si no se lo estorbara su recato: hasta tal punto el arte está escondido por obra del propio arte. La admira Pigmalión y apura en su corazón el fuego por aquel cuerpo ficticio. Muchas veces aproxima a la obra sus manos, que la palpan para comprobar si aquello es un cuerpo o es marfil, y aún no se resuelve a admitir que sea marfil.

Burne-Jones. El corazón desea

Le da besos y cree que ella se los devuelve y le habla y la coge, y le parece que sus dedos oprimen los miembros que tocan, y teme que se amoraten las carnes que él aprieta, y ya le dirige palabras acariciantes, ya le lleva, regalos gratos a las jóvenes, conchas y torneadas piedrecitas y pajaritos y flores de mil tonos y lirios y pelotas de colores y lágrimas caídas del árbol de las Helíades; le adorna también con ropas los miembros, le pone piedras preciosas en los dedos, le pone un largo collar en el cuello; de las orejas le cuelga ingrávidas perlas, del pecho cadenillas. Todo le sienta bien; pero tampoco desnuda resulta menos hermosa.
La tiende en un lecho de ropas teñidas por la concha de Sidón (de púrpura), y la llama compañera de su tálamo, y reclinándole el cuello lo hace reposar en medio de blandas plumas, como si ella lo fuera a notar.

Burne-Jones. La mano se detiene

Había llegado el día de la fiesta de Venus, el más celebrado en toda Chipre, y habían caído, golpeadas en la nívea cerviz, vacas con amables cuernos recubiertos de oro, y humeaba el incienso, cuando Pigmalión, después de realizar su ofrenda, se colocó junto al altar, y empezando tímidamente: "si los dioses podéis darlo todo, yo anhelo que mi esposa sea..." y no atreviéndose a decir "la joven de marfil", dijo "semejante a la joven de marfil". La áurea Venus, que asistía en persona a sus fiestas, comprendió lo que significaba aquella súplica, y, como augurio de su favorable voluntad, por tres veces se encendió la llama y levantó por el aire la punta. Cuando volvió Pigmalión, va en busca de la imagen de su amada, e inclinándose sobre el lecho le dio besos: le pareció que estaba tibia; le acercó de nuevo los labios, y también con las manos le palpó los pechos: el marfil, al ser palpado, se ablanda, y despojándose de su rigidez cede a la presión de los dedos y se deja oprimir, como la cera del Himeto se reblandece al sol, y moldeada por el pulgar se altera adquiriendo múltiples conformaciones, y es el propio uso el que la hace útil.

Burne-Jones. La divinidad inflama

Él se queda atónito y vacila en regocijarse y teme ser víctima de una ilusión, y entre tanto, inflamado de amor, vuelve una y otra vez a tocar con las manos el objeto de sus ansias. ¡Era un cuerpo! Laten las venas palpadas por los dedos. Entonces es cuando el de Pafos (ciudad de Chipre) pronuncia palabras elocuentes con las que quiere dar gracias a Venus, y oprime con sus labios, labios al fin verdaderos, y la joven sintió que se le estaba besando y se ruborizó y levantando tímidamente los ojos y dirigiéndolos a los de él, vio, a la vez que el cielo, a su amante.

Burne-Jones. El alma consigue

A la boda que era su obra asiste la diosa, y cuando ya por nueve veces se habían juntado los cuernos de la luna formando el disco completo, dio ella nacimiento a Pafos, de la cual ha tomado la isla este nombre.

Rodin. Pigmalión y Galatea

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miércoles, febrero 24, 2010



"Volátil"

A veces, cuando vienes,
(Porque solo vienes a veces),
Crecen campos de cipreses
en mis dedos de minero.
Llegan vientos y aguaceros,
a mis tiempos teñidos de quietud.

Bajas, con tu sexo dispuesto,
que es el clavo de mi cruz,
como aquél que le dio a Jesús
la honra de morir sin culpa.

A veces, cuando vienes,
desandando las penumbras,
a tus pasos se vislumbran
debilidades en mis sienes,
y recorro los vaivenes
que estremecen tu contorno,
cosechando en lo mas hondo,
las regiones etéreas de tu vientre.

Mujer, cuando tu obtienes,
hasta la última gota de mi sangre,
te vas, como un enjambre
de horizontes saciados de rocíos,
dejando dentro mío
la cera derretida del deseo,
la comparsa inadvertida de la vida,
el carnaval de una noche en mausoleo.

Mujer, cuando te vas,
cuando surcas el aire con tu vuelo,
Yo me quedo como un rezo,
suspendido en los labios de tu beso.
Desangrando como Cristo,
crucificado en el silencio.
Y te siento como a Judas
y te perdono como a Pedro,
y me recuesto en la cruz
para esperar tu regreso.


"Volátil II"

Cuando en mi cavilar conjuras,
ferviente y trémulo deseo,
al llegar a tu apogeo,
extasiado de delirios,
y profanas dentro mío
con rituales de leteo.

Cuando emigrar te veo
detrás del jubileo,
¡Increíble y soberana creación!
adueñarte de mi incierta obcecación
sin el mínimo rodeo.

Cuando viertes la sátira de un beso,
exponiendo a la falange tu acción,
me escala por el alma la aflicción
de saber que no todo es verdadero.

Que a la luz de tus ojos y mi anhelo
crecen hierbas que murmuran la traición,
como musgos trepados a la piedra
buscando en el flagelo de su acción,
sobrevivir a las trampas de la vida,
masticando su alimento en la pasión.

Cuando, obrera, fantástica te alzas,
flameante tu sonrisa
en el mástil invisible del amor,
y fabricas ironías
en mi cuerpo mancillado de perdón.

Cuando busco sin razón
las cadenas que a tu alma hoy me lían,
olvidando en la herejía
de tus senos, mi ausente dignidad.
Sobreviene la ansiedad
de verte ardiendo entre mis leños,
como un pinar pequeño
de los bosque inmensos de mi amar.

Cuando... otra vez, te vas,
con tus rabos de Satán
y tus coronas de princesa,
siento que la cruz me pesa
sobre los hombros heridos,
y me recuesto una vez mas,
sin mirar otro camino
que lo agrio y dulce de mi pena,
a esperar como el Quijote a su ausente Dulcinea,
como espera Romeo a su amada Julieta,
o quizá, como Cristo... a María Magdalena.


"Volátil III"

Echado ya de las fases de la luna;
en los cierres cortos de tu falda mido
la distancia larga del mortal olvido.

He volteado un verbo... y también un adjetivo,
para morder mi boca sin ningún testigo.
para no alimentar estas historias locas
cuando volátil eres, etérea, en mi destino.

Labio cruel de velos sostenidos
manantial discreto que desangra el grito,
en la callada escena que enaltece el mito,
tu vocación de hembra, es un beso encinto.

Nacida apenas, de mi carne triste
de un carmín de Biblia con su pecho herido,
fundada en actas en la cual escribo
con mi sangre oscura de banal estilo.

Áurea polvorienta tu consciencia ha sido
embriagando rasos para mi, malditos.
en el mar con fuerza tu genial libido
mi condena ciega, la cruz de mi castigo.
Corazón inmoral, río manso, pastizal de trigo,
cuan ausente de mi reino, tu hueco castillo frío,
vana materia de elevadas causas
rama que cuelga, malabar de nidos.

Aún lates en mis venas
aún por ti, desangrado existo.
Sombra y luz de cada aurora,
Magdalena negra... coronado cristo.


martes, febrero 23, 2010

Venus y Cupido
Hola Iñaki,

El arte y la mitología, qué magnífica combinación que ha sido fuente de inspiración de tantos y tantos artistas.
Y el Renacimiento, ese período glorioso para la historia y especialmente para las artes y más concretamente el arte en Italia y que gracias a nuestro rey Carlos I y su visión aperturista a las nuevas tendencias artísticas, florecieron artistas como El Greco, Pedro y Alonso Berruguete, Juan de Juanes, Juan Pantoja de la Cruz ,,, y tantos otros...
Yo tengo especial debilidad dentro de este período por Lucas Cranach, me encanta toda su obra.

Afrodita según Lucas Cranach el Viejo...

Venus desnuda

Venus y Cupido


Venus dentro del paisaje


Venus y Cupido


Venus y Cupido


Venus y Cupido


Venus y Cupido

Iñaki, puedes hacer el ruido que quieras :)
Olga

domingo, febrero 21, 2010

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"La vida toda es una sola, la tuya, la mía, la de la planta, el insecto, el ave, etc.
No nos pertenece individualmente.
Es una inmensa vida en la cual estamos nosotros flotando.
Somos una esponja en un inmenso océano de vida".
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Hola Iñaki,

Muchas gracias por dejar tu comentario y encantada de que hayas visitado mi blog.
Te diré que lo que me impulsa a crear este blog es algo totalmente hedonista que me vale para relajar tensiones y que el cupo de mis vanidades es cada vez más pequeño, está reducido al mínimo; no obstante es agradable saber que te has sentido a gusto y que has disfrutado de la lectura, de los vídeos y de las imágenes que elijo.

Hasta cuando quieras